En el prólogo de un libro, Javier se lo dedica así: “A título personal quiero mostrar mi agradecimiento en especial a una persona: mi amigo Marcos Pou Gallo. Te conocí en el momento de mi vida en el que más lo necesitaba. ¿Quién me habría dicho que a través de ese encuentro reharía completamente mi vida? A los 20 minutos de conocerte decidí irme a Calcuta contigo, con Alex, con Yago. Y ya nada volvió a ser lo mismo. Tu muerte prematura será para mí un reclamo constante de la verdad que hoy gobierna mi vida: se nos ha dado todo gratis. Tu fuiste un regalo que no merecía cuando más lo necesitaba. Fuiste el rostro de Aquel que nos amó primero y que, a pesar de todo, nos sigue amando. Gracias por ser su rostro cuando más necesitaba verle. Javier.